miércoles, 6 de noviembre de 2019

Lo que no debes sacrificar por un trabajo

Bryan Dyson trabajó por 35 años para Coca-Cola. En 1986, Bryan fue nombrado presidente y director general (CEO) de Coca-Cola Enterprises (CCE). Al terminar su trabajo como director general de Coca-Cola, Bryan Dyson en su discurso de despedida expresó un mensaje que dio la vuelta al mundo entero. En este mensaje, él nos reta o invita a establecer nuestros no negociables: el trabajo, la familia, la salud, los amigos y la vida espiritual. 

A continuación, presentamos su discurso:

“Imagina la vida como un juego en el que estás haciendo malabares con cinco pelotas en el aire. Estas son tu trabajo, tu familia, tu salud, tus amigos y tu vida espiritual, y tú las mantienes todas en aire. Pronto te darás cuenta de que el trabajo es como una pelota de goma. Si la dejas caer, rebotará y regresará. Pero las otras cuatro pelotas: Familia, Salud, Amigos y Espíritu son frágiles, como de cristal. Si dejas caer una de estas, irrevocablemente saldrá astillada, marcada, mellada, dañada e incluso rota. Nunca volverá a ser lo mismo. Debes comprender esto: aprecia y esfuérzate por conseguir y cuidar lo más valioso. Trabaja eficientemente en el horario regular de oficina y deja el trabajo a tiempo. Dale el tiempo requerido a tu familia y a tus amigos. Haz ejercicio, come y descansa adecuadamente. Y, sobre todo, crece en vida interior, en lo espiritual, que es lo más trascendental, porque es eterno. Shakespeare decía lo siguiente: ‘Siempre me siento feliz. ¿Sabes por qué? Porque no espero nada de nadie; esperar siempre duele. Los problemas no son eternos; siempre tienen solución. Lo único que no se resuelve es la muerte. La vida es corta, por eso ¡ámala!’. “Vive intensamente y recuerda esto: antes de hablar... ¡Escucha! Antes de escribir... ¡Piensa! Antes de criticar... ¡Examina! Antes de herir... ¡Siente! Antes de orar... ¡Perdona! Antes de gastar... ¡Gana! Antes de rendirte... ¡Intenta!”.

Constantemente converso con diversas personas que buscan equilibrar su vida profesional y personal. Lograr dicho balance involucra ser conscientes de nuestras decisiones y sinceros con nuestras motivaciones. Asimismo, observo que los jóvenes presionan cada vez más a las organizaciones para obtener ese equilibrio vida-trabajo, quizás porque crecieron viendo a sus padres entregándose al trabajo y no desean lo mismo para su futuro. Comprender cuáles son nuestras prioridades y responder con acciones de forma efectiva presupone plantearnos las preguntas correctas.

A continuación, presento un listado de preguntas que podrían ayudarte a evaluar, desde una perspectiva objetiva, cómo te estás haciendo cargo de tu desarrollo profesional y personal:
·      ¿Qué es aquello importante para ti? 

·      ¿Cuáles son tus no negociables?, ¿estás sacrificando alguno de ellos? 

·   ¿Cuál es el precio y recompensa de ese sacrificio?, ¿estás dispuesto a pagar ese precio?, ¿por cuánto tiempo?
·      ¿En qué eres realmente bueno? 

·      ¿Tu trabajo actual te permite fluir a través de tus fortalezas? 

·      ¿Qué podrías hacer para equilibrar y alinear tus motivaciones con tu trabajo?, ¿por qué no lo haces?

Estar con los tuyos, cuidar de tu cuerpo que es el activo más importante que tienes, conocerte mejor desde un plano espiritual y realizar actividades que te llenen son responsabilidades tan importantes como lograr tu crecimiento personal. Recuerda que si no estás bien contigo mismo, no encontrarás el lugar donde puedas capitalizar todo tu talento. Primero personas, después profesionales.

PAUSA ACTIVA
•  ¿Por qué te dedicas a tu profesión? 

•  ¿Qué agradeces antes de dormir? 

•  ¿De dónde vienen tus motivadores?, ¿qué te enciende? 


El articulo forma parte del libro "Primero personas, después profesionales", de Alfredo Alfaro. 

Por César Covi

lunes, 4 de noviembre de 2019

Los efectos de la pobreza sobre el desarrollo cognitivo y emocional

Todos hemos oído hablar del genoma humano, ese conjunto de instrucciones que hace que seamos personas, jugadores de básquet o de ajedrez. Es, en cierta forma, lo que traemos de fábrica, el color de ojos, la propensión a ciertas enfermedades y sí, nos marca bastante.




Pero no es todo: somos también lo que hacemos con lo que traemos de fábrica: la comida, los mismos de papá y mamá, la clase de gimnasia o la de geografía, la frazada en el invierno y el helado en verano. En otras palabras, también nos constituye el ambiente que nos toque en suerte o en desgracia. Y quizás donde más se marque este efecto ambiental sea en el cerebro, ese aparato que de alguna manera, nos hace ser quienes somos. 

Allí cambia, todo cambia, se acallan o gritan las charlas entre neuronas, se hacen o se deshacen circuitos, crecen y decrecen áreas. Sabemos hoy que el cerebro es especialmente sensible al estrés crónico, al maltrato, la carencia física y afectiva... a la pobreza. 

Así como Mafalda le partía el alma ver gente pobre (mientras que Susanita opinaba que "bastaba con esconderlos"),  a Sebastián Lipina (Investigador del CONICET y Director de la Unidad de Neurobiología Aplicada, desarrollador de la investigación sobre la que se basa este articulo) le parte el alma cómo la pobreza, pese a los esfuerzos por erradicarla, impacta sobre el desarrollo y funcionamiento del sistema nervioso. 

Qué es la pobreza y cómo la experimentamos los seres humanos son dos preguntas que trascienden el interés científico. En primer lugar, porque es un fenómeno que afecta a más de la mitad de la humanidad y que condiciona las posibilidades de que las personas vivan sus vidas dignamente. La pobreza enferma y mata mucho más pronto en comparación con aquellas condiciones en las que están garantizados la satisfacción de los derechos a la salud, la educación y el trabajo. Por eso puede obstaculizar las oportunidades de crecimiento y aprendizaje de niños y adultos, hipotecando sus posibilidades de inclusión social, educativa y laboral durante todo el ciclo de la vida. 

Además, la pobreza está lejos de ser una experiencia homogénea para los miles de millones de personas que la padecen. Las privaciones de un niño pobre que vive en Argentina, o en la región andina de Perú o Bolivia no son experimentadas de manera similar a las de otro niño pobre que vive en un país de África subsahariana o de la India. 

Con todo, aun dos niños pobres que se crían en el mismo barrio de una ciudad no experimentan de la misma forma las privaciones, porque sus sensibilidades a ellas pueden ser diferente, así como la red social y de cuidado que los contiene o los rechaza. 

Para los niños, el contexto de carencias y privaciones aumenta la probabilidad de que su crecimiento físico y desarrollo psicológico se vean afectados por las dificultades para acceder a la alimentación e inmunización adecuadas incluso desde antes del nacimiento. Las probabilidades de adquirir enfermedades prevenibles que, en muchos de estos casos, resultan letales aumentan con la exposición a ambientes inseguros e insalubres. 

Por otra parte, muchas de las carencias que conlleva la pobreza son de carácter simbólico: las condiciones de vida, hacen que las oportunidades de estimular las competencias cognitivas y el desarrollo emocional, intelectual y social de los niños, disminuyan porque la tensión psicológica y la impotencia de los adultos para alcanzar estándares mínimos de dignidad cotidiana, pueden provocar un aumento de la incidencia de estresores en los ambientes de crianza. 

Los estresores son circunstancias ambientales (por ejemplo: materiales y afectivas) que activan un sistema de adaptación orgánico que involucra diferentes partes del sistema nervioso central y autónomo y se denomina "eje HPA", porque involucra al hipotálamo, la glándula pituitaria y la médula adrenal, aunque también se conecta con otras redes neuronales del cerebro y modula su funcionamiento. En situaciones tempranas de adversidad causadas por la pobreza extrema, el maltrato y el abandono, el sistema se activa en forma crónica y daña la salud física y psicológica de todos los integrantes de la familia, en especial de los niños, desde antes de su nacimiento. 

Uno de los aspectos que la pobreza y el estrés crónico afectan de forma significativa es el desarrollo de las competencias autorregulatorias. 

Fuente: Pobre Cerebro. Sebastián Lipina. 

Re adaptación editorial César Covi
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martes, 15 de octubre de 2019

Mediación: la clave para humanizar y resolver colaborativamente los conflictos


“La formulación de un problema es más importante que su solución”.- 
Albert Einstein

El conflicto es inherente a la naturaleza humana y evitarlo no lo soluciona. Pero enfrentarse a un conflicto como responsables que somos de que se haya generado, supone un gran desgaste físico y psicológico.


Es por ello que desde la antigüedad hemos preferido dejar en manos de un tercero ajeno a nosotros la responsabilidad de resolver nuestros conflictos, aunque el resultado de la decisión que pueda adoptar no nos resulte satisfactoria, incluso habiendo sido a favor nuestro.
Si bien, siempre ha existido, desde hace unos años, está irrumpiendo cada vez con más fuerza la MEDIACIÓN, como un medio alternativo de resolución de conflictos y complementario de la vía judicial.
La Mediación es un proceso voluntario en el que dos o más partes involucradas en un conflicto trabajan con un profesional imparcial, el mediador, para generar sus propias soluciones con el fin de resolver sus diferencias. El mediador trabajará para que las partes vuelvan a comunicarse, expresen sus emociones, necesidades e intereses, lo que hará que sean ellas las que propongan las posibles soluciones con el fin de obtener el acuerdo más beneficioso para ambas.
La Mediación ofrece una oportunidad de ganar una mayor comprensión de su conflicto, y limitar el coste temporal, económico y emocional, que implica un procedimiento legal completo. Además la Mediación es un proceso confidencial, donde sólo las partes y el mediador van a tener conocimiento de lo que allí suceda.

En la Mediación no hay vencedores ni vencidos. Es un ganar-ganar. Por ello existen mayores garantías de que el acuerdo obtenido se cumpla y sea duradero en el tiempo. Incluso aunque en ocasiones las partes no logren alcanzar un acuerdo, la relación entre ellas puede salir reforzada pues han conseguido volver a comunicarse.

En la sociedad actual, donde estamos conectados mundialmente y donde las relaciones entre personas y naciones están tan extendidas, contar con la Mediación no sólo permite que los conflictos que puedan surgir se resuelvan rápida y eficazmente sin perjuicio para los intereses de las partes, sino que incluso permite que la relación entre las partes no sólo se conserve sino que se vea fortalecida.

Cualidades esenciales de la Mediación:
-         Voluntariedad. Cada uno de los mediados puede abandonar el proceso en cualquier momento, por cualquier razón, o incluso, sin alegar razón alguna.
-         Es colaborativa. Puesto que ningún participante en Mediación puede imponer nada a nadie, todos están motivados para resolver los problemas y alcanzar los mejores acuerdos.
-     Controlada. Los participantes mantienen completa su capacidad de decisión y la posibilidad de oponerse a cualquier propuesta de acuerdo. Nada puede serle impuesto.
-         Confidencial. La Mediación es confidencial. Las conversaciones mantenidas durante el proceso, y todos los materiales utilizados para la Mediación no son susceptibles de ser utilizados (esto incluye al propio mediador) en ningún procedimiento legal posterior, por ninguna de las partes en conflicto.
-       Informada. El proceso de Mediación ofrece la oportunidad de obtener e incorporar información y consejo legal. Cada uno de los mediados puede recabar dicha información, solicitada de su abogado, o ambos, de uno cuyos servicios hayan decidido, de común acuerdo, recabar. Esta información no determina, salvo que las partes así lo quieran, el resultado de la mediación. Los mediadores tienden a animar a las partes a obtener asesoramiento legal y a aconsejarles que cualquier acuerdo que implique cuestiones de carácter legal sea revisado por abogados independientes con carácter previo a su firma. Si el asesoramiento legal se solicita o no, es, en último término, una decisión de los participantes en el proceso. 
-       Imparcial, neutral, equilibrada y segura. El mediador tiene la responsabilidad de asistir a cada mediado y no puede favorecer los intereses de uno frente a los del otro, ni puede favorecer un resultado específico de la Mediación. Su mediador está éticamente obligado a reconocer cualquier desviación sustancial en el tratamiento de los aspectos del conflicto. El papel del mediador es asegurar que las partes alcanzan acuerdos de manera voluntaria, libre, e informada, y nunca como consecuencia de coerción o intimidación.
-       Autoresponsable y satisfactoria. Sobre la base de una participación activa en la resolución voluntaria del conflicto que conduce a las partes a una Mediación, el nivel de satisfacción de los participantes en ésta, y el grado de implicación y compromiso para mantener y cumplir los acuerdos alcanzados, ha demostrado ser notablemente superior en comparación con otras opciones relacionadas con la reclamación de los intereses de las partes en conflicto en vía judicial.
Formaciones que dicte sobre el tema:
  • Comunicación Eficiente: el arte de transmitir mensajes
  • Comunicación, emociones, conflictos y mediación
  • Contextos Familiares Vulnerables
  • Como me relaciono con el otro
Por César Covi
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viernes, 11 de octubre de 2019

Prejuicios y estereotipos ¿Qué son y cuáles son sus consecuencias?





Un prejuicio es un pensamiento negativo que alguien emite sobre una persona, cosa o situación sin tener verdadero conocimiento sobre eso. Esta actitud es una muestra de rechazo. El origen etimológico de este término se le atribuye al griego praeiudicium, que podemos interpretar como un juicio previo.


Es el pensamiento y actitud, por lo general negativa, que una persona o un individuo tienen ante otra persona o grupo de personas a los que considera ajenos a su grupo de referencia, entendido el grupo como una región, nación, religión, cultura, clase social, orientación sexual, profesión, etc.


Podríamos afirmar que a lo largo de la historia hubo varios prejuicios conocidos, como cuando se realizó el descubrimiento de América por parte de Cristobal Colón y sus seguidores crearon ideas erradas acerca de los nativos americanos y sus costumbres. Ésos eran prejuicios, ya que elaboraron un estereotipo sobre algo que no conocían, ni tenían certeza alguna.



La elaboración del prejuicio ha evolucionado conforme ha cambiado la sociedad. Antes, por ejemplo, se creía en brujas y se las quemaba en la hoguera.

Por otro lado, se puede afirmar que una persona que tiene prejuicios puede no querer conocer la realidad para que las evidencias no le demuestren que está equivocada. Cuando hay un prejuicio hay discriminación, la persona que prejuzga se siente superior a alguien y lo señala por sus características físicas o de personalidad. La emisión de estos pensamientos está ligada a experiencias pasadas o a ideales que se le fijaron durante su crianza.

Es muy probable que ciertas personas tengan prejuicios porque sus padres o abuelos se los han transmitido. Bien sabemos que los niños no distinguen lo bueno de lo malo hasta cierta edad, y hasta ese momento van absorbiendo todo lo que sus padres (o quienes los sustituyan) hacen, porque son su modelo a seguir. Por ejemplo, puede ser que un niño crezca siendo un racista, ya que sus padres son unos discriminadores y xenófobos.

Los prejuicios negativos que se desarrollan a gran escala en una sociedad pueden causar tensiones entre los grupos. O que grupos de personas se vean privados de algo o sean tratados de manera desigual, por ejemplo, a causa de su origen, color de piel o religión. A eso le llamamos discriminación.  

El estereotipo es una imagen mental muy simplificada. Es colectivo. No se puede estereotipar a una persona, ya que se trata de una imagen compartida por una colectividad. Es la concreción del prejuicio. Por ejemplo: “Los gitanos (todos, generalizando) son unos ladrones”.

Los prejuicios y los estereotipos pueden influir de manera negativa en las relaciones entre grupos sociales y dificultar su convivencia. Los prejuicios y los estereotipos son la base d la base d la base de actitudes discriminatorias e actitudes discriminatorias e actitudes discriminatorias y pueden tener graves consecuencias en la convivencia hasta convertirse en un absurdo móvil para emplear la violencia y la agresión hacia otros seres humanos. 

Te comparto este vídeo donde se ve claramente lo tratado en este post.




Por César Covi
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jueves, 3 de octubre de 2019

La parábola del matrimonio (Reflexión)



Cuenta una vieja leyenda de los indios Sioux, que una vez llegaron hasta la tienda del viejo brujo de la tribu, tomados de la mano, Toro Bravo, el más valiente y honorable de los jóvenes guerreros, y Nube Alta la hija del cacique y una de las más hermosas mujeres de la tribu.


- Nos amamos - empezó el joven.

- Y nos vamos a casar - dijo ella.

- Y nos queremos tanto que tenemos miedo. Queremos un hechizo, un conjuro, un talismán. Algo que nos garantice que podremos estar siempre juntos. Que nos asegure que estaremos uno al lado del otro hasta encontrar a Manitú el día de la muerte.

- Por favor - repitieron - ¿hay algo que podamos hacer?

El viejo los miró y se emocionó de verlos tan jóvenes, tan enamorados, tan anhelantes esperando su palabra.

- Hay algo...- dijo el viejo después de una larga pausa -. Pero no sé...es una tarea muy difícil y sacrificada.

- No importa - dijeron los dos-. Lo que sea - ratificó Toro Bravo.

- Bien -dijo el brujo-. Nube Alta, ¿ves el monte al norte de nuestra aldea? Deberás escalarlo sola y sin más armas que una red y tus manos, y deberás cazar el halcón más hermoso y vigoroso del monte. Si lo atrapas, deberás traerlo aquí con vida el tercer día después de la luna llena. ¿Comprendiste?

La joven asintió en silencio.

- Y tú, Toro Bravo - siguió el brujo - deberás escalar la Montaña del Trueno; cuando llegues a la cima, encontrarás la más brava de todas las águilas y, solamente con tus manos y una red, deberás atraparla sin heridas y traerla ante mi, viva, el mismo día en que vendrá Nube Alta...¡salgan ahora!.

Los jóvenes se miraron con ternura y después de una fugaz sonrisa salieron a cumplir la misión encomendada, ella hacia el norte, él hacia el sur.... El día establecido, frente a la tienda del brujo, los dos jóvenes esperaban con sendas bolsas de tela que contenían las aves solicitadas.

El viejo les pidió que con mucho cuidado las sacaran de las bolsas. Los jóvenes lo hicieron y expusieron ante la aprobación del viejo las aves cazadas. Eran verdaderamente hermosos ejemplares, sin duda lo mejor de su estirpe.

- ¿Volaban alto?- preguntó el brujo.

- Sí, sin duda. Como lo pediste... ¿y ahora? - preguntó el joven- ¿los mataremos y beberemos el honor de su sangre?

- No - dijo el viejo-.

- Los cocinaremos y comeremos el valor en su carne - propuso la joven-.

- No - repitió el viejo-. Harán lo que les digo: Tomen las aves y átenlas entre sí por las patas con estas tiras de cuero... Cuando las hayan anudado, suéltenlas y que vuelen libres.

El guerrero y la joven hicieron lo que se les pedía y soltaron los pájaros. El águila y el halcón intentaron levantar vuelo pero solo consiguieron revolcarse en el piso. Unos minutos después, irritadas por la incapacidad, las aves arremetieron a picotazos entre si hasta lastimarse.

Este es el conjuro...

-Jamás olviden lo que han visto. Son ustedes como un águila y un halcón; si se atan el uno al otro, aunque lo hagan por amor, no sólo vivirán arrastrándose, sino que además, tarde o temprano, empezarán a lastimarse uno al otro. Si quieren que el amor entre ustedes perdure, VUELEN JUNTOS PERO JAMÁS ATADOS.

Re adaptación editorial César Covi
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domingo, 29 de septiembre de 2019

Escucha activa: Potencia tus conversaciones.


Cuando hablamos lo hacemos para ser escuchados, ya que el escuchar valida el hablar. El hablar no garantiza el escuchar: "Cada uno dice lo que dice y el otro escucha lo que escucha". Escuchamos desde nuestra historia.

Algunos autores definen varios tipos de escucha, en este caso vamos a sintetizarlas en 4 grupos principales:

  1. Escucha inactiva: cuando escuchamos sólo las palabras que "entran por un oído y salen por el otro". 
  2. Escucha selectiva: filtramos el mensaje, es decir, prestamos atención a aquella parte que consideramos más importante para nosotros. 
  3. Escucha reflexiva: Reflexionamos e indagamos sobre lo que se está diciendo para lograr un mutuo acuerdo.
  4. Escucha activa: obtenemos con atención la totalidad del mensaje, interpretando el significado correcto del mismo, a través del mensaje verbal y no verbal de nuestro interlocutor.
ESCUCHA ACTIVA 

Significa escuchar con atención y concentración, centrar toda nuestra energía en las palabras e ideas del comunicado, entender el mensaje y demostrar a nuestro interlocutor empatía y retroalimentación de lo que creemos que hemos comprendido.

"La escucha es una de las competencias más importantes en un ser humano. En función de la escucha, construimos nuestras relaciones personales, interpretamos la vida, nos proyectamos hacia el futuro y definimos nuestra capacidad de aprendizaje y transformación del mundo".

El 80% de la efectividad en una conversación está basado en la escucha. No en vano tenemos dos orejas y una sola boca. Para escuchar no basta con oír, es necesario interpretar lo que el otro está diciendo. Esto es el carácter activo de la escucha y el compromiso de comprender al otro.

Escuchamos a nivel corporal, pues las posturas, los gestos, tonos de voz o movimientos con las manos pueden decir más que las palabras. 

"Se puede mentir con la boca pero la expresión que acompaña a las palabras dice la verdad".

¿Porqué la escucha es una de las competencias más importantes en la comunicación humana? Cuando hablamos, lo hacemos para ser escuchados y este es el propósito del habla. Por lo tanto podemos decir que la escucha es el criterio de validación e indicador de calidad del habla. Para que el otro esté interesado en escucharme, tendré que ser capaz de mostrarle que lo que estoy diciendo también le interesa. 

Cuando relacionamos el escuchar con el interpretar, estamos validando el carácter activo de la escucha. Cuando escuchamos activamente, estamos realizando un proceso de interpretación interna que nos va a permitir entender y comprender qué nos están diciendo. 

En este proceso interpretativo interviene la historia tanto personal como social de quien escucha y de esta historia surgen supuestos, juicios y prejuicios sobre lo que se está escuchando. De la misma forma que nuestra interpretación emerge del pasado, aparece también la mirada que tenemos en el presente sobre las expectativas del futuro, sobre lo que consideramos que "debe" pasar, hasta lo que creemos que "podría" pasar.  
  • PASADO (Observador): ¿Desde dónde habla esta persona?
  • PRESENTE (Acción): ¿Cuáles son las acciones involucradas en lo que está diciendo?
  • FUTURO (Resultado): ¿Cuáles son las consecuencias de esas acciones? ¿Qué posibilidades se abren o se cierran?
"Así como inciden en la escucha en los espacios que abrimos, ella también está condicionada por los espacios que cerramos, por lo que excluimos del ámbito de lo posible, por lo que define nuestras clausuras". 

Por César Covi
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miércoles, 11 de septiembre de 2019

¿Porqué no podemos entendernos bien? Brechas conversacionales


Todas las relaciones humanas empiezan o termina por entendernos bien y crear afinidades fantásticas, o por la falta de entendimiento y generar rupturas caóticas. Así, comienzan amores o se terminan, se arman y se desarman familias, se rompen amistades de toda la vida, se generan acuerdos de trabajo o se destruyen. 

Cada uno dice lo que dice y el otro escucha lo que escucha...

Si sigues nuestros post, anteriormente hemos visto que, uno de los ingredientes que existen en nuestras interpretaciones es nuestra historia, nuestro pasado, nuestra cultura, nuestros intereses, que nos hacen SER en el presente, un tipo de observador particular (interprete).

Cuando hablamos, lo hacemos para hacernos cargo de algo que nos inquieta, que nos pasa. Por lo general no sabemos cuál es la inquietud que conduce al que habla a decir lo que dice. Podemos escuchar y entender lo que dice y sin embargo no sabemos qué lleva al otro a decir lo que está diciendo. También recordamos que nuestras emociones son como un iceberg, es muy poco lo podemos ver o mostrar generalmente de ellas en las conversaciones no comprometidas si no tenemos la apertura suficiente. 

También sabemos que escuchamos desde nuestras expectativas, desde lo que consideramos que "debe" pasar (prejuicio). 

En una conversación, existe el sentido del que habla, que busca crear un puente con el orador, y el sentido del que escucha que le asigna un sentido propio a las palabras del orador. Ambos desean acoplarse en sentidos compartidos. 

Cada interlocutor le asigna su propio sentido, es decir, el sentido que el orador y el oyente le confiere a lo hablado, remiten a sí mismo, a dos personas diferentes. 

No debemos suponer que por haber dicho lo que dije, el otro interpretará lo que yo espero. No importa cuán claro creo que he sido, la brecha de sentido puede haberse producido igual.

Por lo tanto, podemos decir que toda escucha es la aproximación más o menos certera de lo que el otro ha querido expresar. 

El sentido que el que habla busca expresar y el sentido que el que escucha le confiere siempre serán diferentes y esa diferencia es la distancia que se genera entre el orador y el oyente. ¿Cuántas peles se generan por falta de entendimiento? ¿Y cuántas de ellas se pueden evitar si me comunico responsablemente?.

La brecha que se establece al comunicarnos se disminuye a partir del compromiso responsable en comprender, que asume tanto el que habla como el que escucha. 

La escucha deja de ser resultado de la conversación constituyéndose en un proceso generativo para los dos interlocutores. 

El reconocimiento de la existencia de la brecha nos permite ser responsables de la escucha

Para lograr que la brecha se achique serán importantes tener en cuenta estas dos condiciones:

  • Aprender a respetar las diferencias que surgen en cada relación
  • Hacernos cargo de la brecha para que no alcance situaciones críticas 
En las relaciones humanas, lo importante, es experimentar el "Tú" como realmente "Tú", lo que significa, no pasar por alto su planteamiento y escuchar lo que esa otra persona tiene que decirnos, sin juicios. Algo que no sucede siempre, principalmente cuando llegamos a situaciones de conflictos, o venimos cargados con emociones negativas como la ira, celos, enojo, rencor, y estas empiezan a empoderarse de los pensamientos y los sentidos con los que interpretamos lo que el otro esta diciendo y me comunico como consecuencia. Para lograr una escucha consciente, la apertura y el auto control consciente es necesario. 


Pero esta apertura existe, en último termino, no sólo para la persona que uno escucha, sino más bien, toda persona que escucha es fundamentalmente una persona abierta. Sin esta clase de apertura mutua no pueden existir relaciones humanas genuinas. ¿Te imaginas hablar con alguien que esta poniéndose constantemente adelante de tus conversaciones haciendo eco de si mismo? El permanecer juntos como pareja, amigos, familia, compañeros, clientes o colegas, también, significa ser capaces de escucharse mutuamente. 

Por César Covi
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lunes, 9 de septiembre de 2019

¿Emoción o sentimiento, es lo mismo? Desafío creativo



Si nos detenemos a pensar un instante, concluiremos que ningún aspecto de nuestra vida mental es más importante que las emociones para la calidad y el sentido de nuestra existencia. Las emociones hacen que la vida valga la pena y a veces también, por desgracia, que lleguen a su fin. Por ello son muchas las disciplinas que se interesan en estos fenómenos, desde la filosofía hasta la neurología, la psicología, la biología evolutiva e incluso la economía. 

Desde la época de los antiguos griegos, los humanos tenemos la tendencia a separar la razón de la pasión, el pensamiento del sentimiento, lo cognitivo de la emoción. Platón decía que las pasiones, los deseos y los miedos hacen imposible que nosotros podamos pensar. Incluso nuestros sistemas legales tratan diferente los crímenes pasionales que otro tipo de crímenes, como los premeditados. La emoción es, probablemente entonces, el fenómeno humano mas personal y a veces idiosincrático. Expresa lo que el mundo significa para nosotros de manera bien individual y determina en ocasiones un bienestar subjetivo. 

Las emociones parecen sentimientos conscientes pero, en realidad, son respuestas fisiológicas a distintos estímulos. Fueron diseñadas para alejarnos lo mas posible de circunstancias de miedo o acércanos a situaciones que pueden traernos alguna recompensa o satisfacción. Las emociones se generan de continuo, y la mayor parte del tiempo no nos damos cuenta de ellas. En el cerebro existe una suerte de transito de ida y vuelta entre el límbico y el córtex, es decir que la razón y la emoción tratan de conversar de alguna forma.  Gracias a estas conexiones podemos sentir de manera consciente muchas de las emociones. Pero también, al ser de ida y vuelta, nuestros pensamientos conscientes pueden afectar, y afectan, nuestras emociones. 

Cuando decimos que "nos estamos haciendo la cabeza", manifestamos que con nuestros pensamientos engrosamos, llamémoslo artificialmente, lo que sentimos. Llevada al extremo, esta situación puede generar, por caso, ataques de pánico. Cada emoción es producida por un trabajo diferente en distintas partes del cerebro, incluso el hipotálamo y la glándula pituitaria. Estos últimos controlan la producción de hormonas, las cuales producen reacciones físicas como, por ejemplo, el incremento en los latidos del corazón o las contracciones musculares. 

Las respuestas emocionales son, en general, no conscientes. Freud tenía razón cuando decía que la consciencia era sólo la puntita del iceberg mental. Pensamos las emociones como una experiencia consciente. Las experiencias emocionales conscientes son solo una parte, pero no necesariamente la función central, del sistema que las genera. Por ejemplo: Desde el punto de vista de una persona que ama, lo único importante sobre el amor es ese sentimiento. Pero desde el punto de vista de tratar de comprender que es ese sentimiento, porque ocurre, de donde viene y por que algunas personas lo reciben y pueden darlo más que otras, el amor, como sentimiento quizá no sea central o muy importante para el sistema emocional del cerebro. 

A las emociones podemos encontrarlas obvias, cuando las sentimos, pero al mismo tiempo misteriosas. Se trata quizás de los estados de nuestro cerebro que mejor entendemos y conocemos. Sin embargo, a menudo las sentimos y no entendemos porque están ahí, de donde vienen. Pueden aparecer despacio o de repente, pueden ser en extremo evidentes u opacas. no podemos entender por qué nos despertamos de mal humor con frecuencia a la mañana. Si bien las emociones están en el centro de quienes somos, muchas veces parecen tener su propia agenda, nos llevan, nos traen y nos hacen sentir cosas, sin entender bien el motivo. Sin duda, resulta difícil imaginar una vida sin emociones, Vivimos para ellas y tratamos de estructurar las circunstancias de nuestras vidas para tener momentos de alegría y de felicidad, y por supuesto, evitar estar angustiados, tristes, desilusionados o doloridos. 

Técnica: Los extremos opuestos
Pensá y escribí tu desafío creativo. Escribí que pasaría si tuvieses todos los recursos del mundo: dinero, tiempo, gente, máquinas, lo que sea. Anotá qué pasaría si no tuvieses ningún recurso, y escribí qué harías en este caso. Tratá de combinarlos para ver que surge. Ejemplo:
Desafío creativo: llegar más rápido al trabajo.
Todos los recursos: voy en helicóptero y aterrizo en el techo de mi trabajo.
Ningún recurso: voy caminando, no tengo plata, para eso debo salir dos horas antes de mi horario de entrada.
Combinación:.........................................................................

Por César Covi
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sábado, 7 de septiembre de 2019

La vida según las redes sociales


Se estima que las personas pasan alrededor de 9 hs diarias en internet, de las cuales el 30% del tiempo lo gastan en redes sociales.

Según Forbes las personas pasan 1 de cada 4 minutos en redes sociales.


¿Cómo afecta a la comunicación directa las redes sociales? ¿Se esta perdiendo el cara a cara? ¿El llegar de sorpresa para ver si te encuentro? ¿Conozco sobre tu vida porque te sigo en las redes sociales? ¿Comunican o des-comunican? ¿Acercan o distancian?


¿Cómo afecta a la autoestima de las personas? ¿Cómo influyen las redes sociales en la generación de emociones positivas y negativas? Hay mucha gente que graba historias bebiendo y riendo con amigos pero duermen llorando.

La chica que subió la foto del ramo de rosas que le regalo su príncipe azul no muestra la discusión que tuvieron ayer a la tarde. Hay celebridades del mundo con millones de seguidores haciendo terapia porque se sienten solos. ¿Porque esa imposición de ser sensacionales todo el tiempo?

Se generan nuevas relaciones viendo un perfil, pero también muchas otras se terminan haciendo un clic.¿Dónde queda la concepción de intimidad?


Cada persona diseña la imagen que quiere ofrecer a los demás, arma su circulo de amigos y contactos y delimita su modo de interacciones.

Frente a este nuevo paradigma surgen nuevas tendencias, como las denuncias o escraches online mediante juicio propio, nuevas modas, nuevos hábitos, lugares de reunión, tendencias virtuales, las formas y tipos de relaciones que establecemos, las influencias ideológicas, controlan las emociones que sentimos, los pensamientos que generamos, la necesidad de una pertenencia social mostrándose de tal o cual forma, como así también quedándose afuera de ese circulo, organizaciones colectivas y hasta engaños, amorosos, comerciales, secuestros infantiles, el ciberacoso, el ciberbullying entre otras tantas cosas.

Las redes sociales: un arma de doble filo. Tienen un poder de comunicación global que también puede des-comunicar, un ente artificial generador de un cambio mundial  irreversible.

¿Cuánto tiene de positivo y cuanto de negativo las redes sociales? ¿De qué manera la utilizas para tu propio beneficio y el de los demás? 

Es importante poder establecer un equilibrio. Al fin y al cabo de eso se trata la vida...

Re adaptación editorial César Covi
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jueves, 5 de septiembre de 2019

¿Cómo soy frente a la escucha? El arte de saber escuchar

Es probable que muchos de nosotros nos consideremos competentes escuchando a otras personas. Sin embargo, muchas veces solo oímos... La inmediatez de los tiempos actuales y la conexión permanente a los medios digitales, muchas veces no nos facilitan detenernos a escuchar lo que nos están diciendo y creemos interpretarlo todo solo con las primeras palabras, o inclusive antes de decirlas. La ansiedad juega en contra. 


Oír y escuchar no es lo mismo. Cuando oímos nos limitamos a observar lo que la persona piensa, cuando escuchamos pensamos junto a la otra persona. 
  • Oír es pasivo
  • Escuchar es activo
Los seres humanos se crean a sí mismos en el lenguaje y a través de él. Al decir lo que decimos, al decirlo de un modo y no de otro, o no diciendo cosa alguna, abrimos o cerramos posibilidades para nosotros mismos y, muchas veces, para otros. 

No solamente nos gusta contar cuentos o escuchar cuentos, muchas veces creemos los cuentos que contamos y vivimos de acuerdo a ellos, nuestras historias nos constituyen.

Nos relacionamos con el mundo y lo leemos a través de todos nuestros sentidos. Cada detalle que detectamos, nos suma información. La forma como percibimos y lo que percibimos afecta nuestras conversaciones. Para escuchar es necesario poder percibir e interpretar lo que percibo. Y para ello se desarrollan dos tipos de conversaciones: Públicas (lo que digo y transmito mediante el lenguaje: "¿qué necesitas?") y Privadas (lo que pienso pero no digo: "¿Porqué no dijiste nada esta mañana?!... Ahora querés que te resuelva todo!!!!!"). Muchas veces estamos hablando con una persona, pero pensando en lo que tenemos que hacer después o en aquello que nos quedo pendiente.

Hablamos para ser escuchados. A las personas nos gusta que nos escuchen. El escuchar valida el hablar, pero el hablar no garantiza el escuchar: cada uno dice lo que dice y el otro escucha lo que escucha. Escuchamos desde nuestra historia. La escucha es activa. 

En toda conversación hay tres ingredientes biológicos fundamentales: el lenguaje, la emocionalidad y la corporalidad, que hacen al momento de la escucha. 

"Entre lo que pienso, lo que quiero decir, lo que creo decir, lo que digo, lo que quieres oír, lo que oyes, lo que crees entender, lo que quieres entender, lo que entiendes, existen nueve posibilidades de no entenderse". 

Algunos autores definen varios tipos de escucha, en este caso vamos a sintetizarlas en 4 grupos principales:
  • Escucha inactiva: cuando escuchamos solos las palabras que "entran por un oído y salen por el otro".
  • Escucha selectiva: filtramos el mensaje, es decir, prestamos atención a aquella parte que consideramos más importante para nosotros.
  • Escucha reflexiva: reflexionamos e indagamos sobre lo que se está diciendo para lograr un mutuo acuerdo. 
  • Escucha activa: obtenemos con atención la totalidad del mensaje, interpretando el significado, a través del mensaje verbal y no verbal de nuestro interlocutor. 
¿Cuál es tu escucha? ¿De que te diste cuenta?

Por César Covi