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miércoles, 6 de noviembre de 2019

Lo que no debes sacrificar por un trabajo

Bryan Dyson trabajó por 35 años para Coca-Cola. En 1986, Bryan fue nombrado presidente y director general (CEO) de Coca-Cola Enterprises (CCE). Al terminar su trabajo como director general de Coca-Cola, Bryan Dyson en su discurso de despedida expresó un mensaje que dio la vuelta al mundo entero. En este mensaje, él nos reta o invita a establecer nuestros no negociables: el trabajo, la familia, la salud, los amigos y la vida espiritual. 

A continuación, presentamos su discurso:

“Imagina la vida como un juego en el que estás haciendo malabares con cinco pelotas en el aire. Estas son tu trabajo, tu familia, tu salud, tus amigos y tu vida espiritual, y tú las mantienes todas en aire. Pronto te darás cuenta de que el trabajo es como una pelota de goma. Si la dejas caer, rebotará y regresará. Pero las otras cuatro pelotas: Familia, Salud, Amigos y Espíritu son frágiles, como de cristal. Si dejas caer una de estas, irrevocablemente saldrá astillada, marcada, mellada, dañada e incluso rota. Nunca volverá a ser lo mismo. Debes comprender esto: aprecia y esfuérzate por conseguir y cuidar lo más valioso. Trabaja eficientemente en el horario regular de oficina y deja el trabajo a tiempo. Dale el tiempo requerido a tu familia y a tus amigos. Haz ejercicio, come y descansa adecuadamente. Y, sobre todo, crece en vida interior, en lo espiritual, que es lo más trascendental, porque es eterno. Shakespeare decía lo siguiente: ‘Siempre me siento feliz. ¿Sabes por qué? Porque no espero nada de nadie; esperar siempre duele. Los problemas no son eternos; siempre tienen solución. Lo único que no se resuelve es la muerte. La vida es corta, por eso ¡ámala!’. “Vive intensamente y recuerda esto: antes de hablar... ¡Escucha! Antes de escribir... ¡Piensa! Antes de criticar... ¡Examina! Antes de herir... ¡Siente! Antes de orar... ¡Perdona! Antes de gastar... ¡Gana! Antes de rendirte... ¡Intenta!”.

Constantemente converso con diversas personas que buscan equilibrar su vida profesional y personal. Lograr dicho balance involucra ser conscientes de nuestras decisiones y sinceros con nuestras motivaciones. Asimismo, observo que los jóvenes presionan cada vez más a las organizaciones para obtener ese equilibrio vida-trabajo, quizás porque crecieron viendo a sus padres entregándose al trabajo y no desean lo mismo para su futuro. Comprender cuáles son nuestras prioridades y responder con acciones de forma efectiva presupone plantearnos las preguntas correctas.

A continuación, presento un listado de preguntas que podrían ayudarte a evaluar, desde una perspectiva objetiva, cómo te estás haciendo cargo de tu desarrollo profesional y personal:
·      ¿Qué es aquello importante para ti? 

·      ¿Cuáles son tus no negociables?, ¿estás sacrificando alguno de ellos? 

·   ¿Cuál es el precio y recompensa de ese sacrificio?, ¿estás dispuesto a pagar ese precio?, ¿por cuánto tiempo?
·      ¿En qué eres realmente bueno? 

·      ¿Tu trabajo actual te permite fluir a través de tus fortalezas? 

·      ¿Qué podrías hacer para equilibrar y alinear tus motivaciones con tu trabajo?, ¿por qué no lo haces?

Estar con los tuyos, cuidar de tu cuerpo que es el activo más importante que tienes, conocerte mejor desde un plano espiritual y realizar actividades que te llenen son responsabilidades tan importantes como lograr tu crecimiento personal. Recuerda que si no estás bien contigo mismo, no encontrarás el lugar donde puedas capitalizar todo tu talento. Primero personas, después profesionales.

PAUSA ACTIVA
•  ¿Por qué te dedicas a tu profesión? 

•  ¿Qué agradeces antes de dormir? 

•  ¿De dónde vienen tus motivadores?, ¿qué te enciende? 


El articulo forma parte del libro "Primero personas, después profesionales", de Alfredo Alfaro. 

Por César Covi

miércoles, 4 de septiembre de 2019

Competir o colaborar ¿Qué elegís?

El mundo toma un nuevo camino entre la competencia y el trabajo colaborativo.

Este tema aparece con base en pedidos de diferentes organizaciones, en donde encontramos cada vez más la “colaboración” como elemento central para el aprendizaje y trabajo con otros, poniéndonos frente a una dimensión netamente humana: lo Colectivo vs lo individual.

Maturana: “se dice que el progreso tiene que ver con la competencia. No quiero desvalorizar a Darwin, pero es un hecho que cuando competimos, el autoengaño es pensar que mi bienestar radica en negar al otro.” El desafío quizás sea concebir a lo colectivo y a lo individual, presentados como elementos que se “colaboran” y “aportan”. La diversidad es más que lo “uno a secas”.

Hay muchas cosas en las que no creo y eso me permite creer en otras cosas, por ejemplo, una de las cosas en las que no creo es en la competencia, uno de los principios más arraigados en la cultura occidental. A mi juicio, la actitud de competir o tratar de ser “El Mejor” solo trae consigo dos cosas:

Frustración si no consigues superar a tu “Oponente”.
Exitismo en caso de lograr superar a la contraparte, lo cual suele ir acompañado de una falsa sensación de superioridad y, en ocasiones, de humillación hacia el perdedor. Ninguna de estas cosas es buena.

Los equipos, las organizaciones, no están lejos de esto. En las organizaciones buscamos generar un nivel de consciencia que involucre al otro, nutrirnos junto a otros. Respeto, escucha y colaboración pasan a ser algunas de las elementos centrales para que esto suceda.
Ver como competencia a otros profesionales que realizan la misma labor que uno mismo, es la mejor forma que hay para perpetuar una mentalidad de escasez, que impide que logremos cosas grandes, al hacernos creer que no hay espacio suficiente en el mundo para que todos seamos felices y exitosos.

Negar al otro, involucra, en el mismo acto, negarnos a nosotros mismos. La supervivencia de la especie radica en gran medida en poder conectarnos con otros, crear juntos, escucharnos, aportarnos, enriquecernos… y por que no, salvarnos juntos. Urge lograr un nuevo nivel de consciencia colectiva.
La mentalidad de competencia nos obliga a guardar secretos ya que estos son nuestra mayor arma para ganarle al oponente, esto únicamente ayuda a perpetuar el estatus quo y a limitar el progreso.

El espíritu colaborativo, en cambio, invita a ser abierto, transparente y compartir todo lo que puedas. Es un llamado a ir creciendo a través de ayudar a los demás a crecer del mismo modo.

La colaboración es lo que me ha abierto más puertas y creo que puede hacer lo mismo por ti.

Por César Covi