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miércoles, 4 de septiembre de 2019

Competir o colaborar ¿Qué elegís?

El mundo toma un nuevo camino entre la competencia y el trabajo colaborativo.

Este tema aparece con base en pedidos de diferentes organizaciones, en donde encontramos cada vez más la “colaboración” como elemento central para el aprendizaje y trabajo con otros, poniéndonos frente a una dimensión netamente humana: lo Colectivo vs lo individual.

Maturana: “se dice que el progreso tiene que ver con la competencia. No quiero desvalorizar a Darwin, pero es un hecho que cuando competimos, el autoengaño es pensar que mi bienestar radica en negar al otro.” El desafío quizás sea concebir a lo colectivo y a lo individual, presentados como elementos que se “colaboran” y “aportan”. La diversidad es más que lo “uno a secas”.

Hay muchas cosas en las que no creo y eso me permite creer en otras cosas, por ejemplo, una de las cosas en las que no creo es en la competencia, uno de los principios más arraigados en la cultura occidental. A mi juicio, la actitud de competir o tratar de ser “El Mejor” solo trae consigo dos cosas:

Frustración si no consigues superar a tu “Oponente”.
Exitismo en caso de lograr superar a la contraparte, lo cual suele ir acompañado de una falsa sensación de superioridad y, en ocasiones, de humillación hacia el perdedor. Ninguna de estas cosas es buena.

Los equipos, las organizaciones, no están lejos de esto. En las organizaciones buscamos generar un nivel de consciencia que involucre al otro, nutrirnos junto a otros. Respeto, escucha y colaboración pasan a ser algunas de las elementos centrales para que esto suceda.
Ver como competencia a otros profesionales que realizan la misma labor que uno mismo, es la mejor forma que hay para perpetuar una mentalidad de escasez, que impide que logremos cosas grandes, al hacernos creer que no hay espacio suficiente en el mundo para que todos seamos felices y exitosos.

Negar al otro, involucra, en el mismo acto, negarnos a nosotros mismos. La supervivencia de la especie radica en gran medida en poder conectarnos con otros, crear juntos, escucharnos, aportarnos, enriquecernos… y por que no, salvarnos juntos. Urge lograr un nuevo nivel de consciencia colectiva.
La mentalidad de competencia nos obliga a guardar secretos ya que estos son nuestra mayor arma para ganarle al oponente, esto únicamente ayuda a perpetuar el estatus quo y a limitar el progreso.

El espíritu colaborativo, en cambio, invita a ser abierto, transparente y compartir todo lo que puedas. Es un llamado a ir creciendo a través de ayudar a los demás a crecer del mismo modo.

La colaboración es lo que me ha abierto más puertas y creo que puede hacer lo mismo por ti.

Por César Covi

martes, 3 de septiembre de 2019

¿Qué tipo de observador soy?

Solamente podemos captar en un momento determinado, 7 (más, menos 2) elementos. Los filtros que ponemos a nuestras percepciones determinan en qué clase de mundo vivimos. La idea que nos hacemos del mundo es la que determina nuestra percepción y nuestra experiencia del mismo.

Lo que cada persona selecciones va a depender de sus filtros. La objetividad no consiste entonces en describir lo que vemos, sino en precisar que "anteojos" llevamos en el momento de la observación. Los filtros que afectan nuestra visión del mundo son: nuestros sentidos, la familia, nuestras experiencias, la educación que recibimos, el lenguaje con el cual nos comunicamos, nuestras creencias y valores, la cultura, las condiciones económicas, sociales y políticas del contexto en el que nos desarrollamos.

Según nuestros filtros, en el proceso de información eliminamos, distorsionamos o generalizamos la información que recibimos. Así, las representaciones que distintas personas pueden tener de una misma realidad son infinitas.

En nuestra percepción del entorno también entran en juego todos los mapas mentales y conceptuales que generamos como consecuencia del territorio, el entorno y el contexto en el que nos desarrollamos, además del lenguaje que utilizamos, que es nuestro principal medio de comunicación. 

Los mapas mentales o modelos mentales son supuestos profundamente arraigados, imágenes, ilustraciones, historias que influyen sobre cómo entendemos el mundo y como actuamos en él. Como un cristal que distorsiona sutilmente nuestra visión, los mapas mentales determinan nuestras percepciones. 


Dos personas con diferentes mapas mentales pueden observar el mismo acontecimiento y describirlo de manera distinta porque han observado otros detalles. Los mapas son selectivos, nos brindan información al mismo tiempo que la dejan de lado. El tipo de mapa que se haga dependerá de lo que se vea y de hacia donde se desee llegar.

Tomamos del mundo aquellas cosas que nos interesan e ignoramos otras. Nuestros mapas no solo determinan el modo de interpretar el mundo, sino el modo de actuar en él. los filtros que ponemos en nuestras percepciones determinan en qué clase de mundo vivimos. 

Hay dos tipos de observadores, observadores con enfoque único, se basan en la premisa de que su particular manera de ver las cosas y encarar los problemas es la correcta, la mejor y buscan que los demás acepten su punto de vista. Este enfoque puede ser funcional cuando tenemos la necesidad de comunicar con precisión. 

Observado con enfoque múltiple, se caracteriza por la búsqueda de interacciones, valora las diferentes opiniones y teniendo la posibilidad de aceptar que pueden ser mejores a las nuestras o que pueden ser opciones enriquecedoras que puedan generar soluciones mas efectivas. Genera espacios conversacionales que permiten el aporte de los otros, la escucha y el debate en forma respetuosa. 

¿Cómo vemos lo que vemos? ¿Qué hubieses hecho de diferente para lograr otros resultados?

Por César Covi