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lunes, 13 de abril de 2020

Tiempos de cuarentena, tiempos de cambio, tiempos de Psicología Social (Articulo publicado en Revista Apuntes Grupales)





La realidad actual nos azota y nos obliga a vivir en la incertidumbre. Castigo o remedio para un cambio obligado, nos vemos en la necesidad de detenernos a pensar, sentir y hacer de una manera diferente a lo que consideramos “normal”. ¿Qué es lo normal?

En el interior del país estamos acostumbrados a que las cosas siempre lleguen con un periodo de demora. A veces, como en esta situación de pandemia mundial, resulta beneficioso. La sociedad no se predispone al cien por ciento a creer en lo que ocurre, se resiste a creer que nuestra realidad hoy en día es cuasi como la de una historia de ciencia ficción. De un momento a otro vemos las calles desoladas, vacías, nos sentimos obligados a detenernos por completo y mirar el mundo desde la venta, cambiar las costumbres, la cultura, los hábitos, la forma de trabajar, de comunicarse con el otro, hasta de festejar un cumpleaños.

Los abuelos aprendieron a usar whastapp, a realizar videos llamadas por zoom, a conectarse a internet para mirar una serie por Netflix, se crearon perfiles de Facebook para conectarse con sus familiares, empezaron a realizar pagos online. Algo que hasta el momento se creía que no era necesario para la gente de cierta edad.

Las redes sociales y los medios de comunicación informan, tanto como desinforman. Ya no se sabe en que creer ni en quien creer, la sobre información genera una falta de información estructural y sistémica. Los medios de comunicación, como los periodistas que la manipulan y la usan para generar puntos extras de rating o crear diferencias sociales sectorizadas, o imponer condiciones éticas y morales, quedaron intencionalmente sobre expuestos. 

Con el afán de cuidarse, las personas volvieron a implementar quintas en el hogar y comidas artesanales en la casa: volvió el pan casero y las tostadas, los buñuelitos y las tortas fritas, las tortas materas, el flan y los fideos caseros. Volvió el sentarse solo con el mate bajo el sol a esperar la nada, volvimos a reutilizar el patio, el único afuera que palpamos con confianza.

Pero como no todo lo que brilla es oro, también aparecen las dobles caras. Como la epidemia te invita a quedarte quieto, reproducir la cultura zen y no hacer nada para salvar al mundo más que quedarte en tu casa, como contracara, hay un costado bastante vertiginoso.

De golpe pensamos: ¿Cómo vamos cubrir las necesidades básicas si no hacemos nada? Aumento la recaída de las personas en tratamientos de adicciones, la discriminación y la desigualdad, las necesidades se vieron destapadas, donde aquellos que venían ser clase media sostenida, de golpe se vieron necesitados de cuestiones básicas e indispensables para la subsistencia, y hasta el momento no conocían la ayuda social. Y también surgieron nuevas redes de ayuda solidarias, entre personas de una misma ciudad que nunca antes habían tenido contacto para asistir a personas que nunca antes habían necesitado de ello.

De golpe se vieron denunciadas miles de situaciones y estados generales que creíamos teníamos bajo control, como la dirección de dirigentes que no sirven para dirigir, la gula del empresario piola exitoso al que no le interesa la salud de su empleado ni la de su grupo familiar, el sistema de salud y su precariedad.

De a poco y a medida que pasa el tiempo vemos que lo que estaba lejos ya comienza a acercarse a pasos agigantados, y que todo aquello que veíamos por los canales de noticias, y creíamos que solo pasaban en las grandes ciudades, nos toman como protagonistas.

Empiezan a despertarse muchas ansiedades, los niveles de tolerancia disminuyen y aparecen los miedos: miedo a lo desconocido y al ataque de un enemigo invisible de quien no sabemos cómo defendernos, y miedo a la pérdida de los seres queridos que nos rodean, de aquello conseguido con tanto esfuerzo y de las estructuras que nos sostienen. Las fantasías frente a las inseguridades toman el mando de nuestras vidas y empiezan a correr cadenas de WhatsApp con mensajes de gente que no conocemos diciendo cosas que quizás podrían ser verdad ¿o realmente lo son? ¿Limpiamos a diario con lavandina o la lavandina nos baja las defensas? ¿Los barbijos son seguros o retienen el virus? ¿Usamos la mano derecha o la izquierda? ¿Usamos agua con alcohol o no tiene el mismo efecto?
Empiezan a surgir las dudas de si lo que nos está pasando es a causa de un virus generado por consecuencias naturales, o impuesto por un país que quiere ser una nueva potencia mundial y derrota calladamente a los países más importantes del mundo. Los muertos en el mundo empiezan a ser enterrados en cantidades y los servicios de asistencia sanitaria no alcanzan para todos. ¿A quiénes vamos a sacrificar primero si el virus llega a nuestro pueblo?  

Las dudas y las suposiciones generan y motorizan una serie de cambios que van, desde el trato con el prójimo y la forma de vincularnos, hasta la virtualidad y la organización laboral, económica y social, y el encierro de los mismos pueblos para restringir el ingreso de personas ajenas a la ciudad que puedan contagiarnos. Como en la película Ratatouille, donde las ratitas se desinfectan para cocinar, si venís de afuera te desinfectamos hasta el auto. Como en la serie The Game of Trones, en la guerra de los muertos contra los vivos, sentimos que el enemigo está cerca, no sabemos ni cuándo, ni dónde, ni cómo va a atacar, pero lo sentimos cerca. El frío empieza a hacerse cargo de la noche, las vacunas antigripales escasean, las vitaminas C se agotaron por completo y hasta las naranjas aumentan su cotización en el mercado. La situación de caos y pánico crece. Acompañan al encierro, una fuerte sensación de soledad, de desorganización, de tristeza, de abandono, cambian los parámetros de “ser” en este mundo. ¿Qué entendemos por solidaridad hoy en día? ¿Hasta qué punto decidimos exponernos para ser solidarios? ¿Vale arriesgar la vida? ¿O solo damos lo que nos sobra y que no vayamos a necesitar para nuestra supervivencia? ¿El otro es el portador del virus y si me tose cerca saco un arma roseadora alcoholizada para defenderme? ¿O el otro es alguien que necesita mi ayuda para sobrevivir? El Coronavirus se instaló como un tercero en el vínculo y vino para modificarlo todo.

La construcción colectiva y el imaginario social plantean un nuevo escenario, un cambio rotundo de formas y de entender las relaciones humanas. Algunas personas continúan con pensamientos individualistas, creyendo que solos van a poder salvarse, frente a una construcción colectiva y en red, que no beneficia la construcción de poder en las manos de unos pocos.

Este virus de elite que llego en clase ejecutiva, pone en jaque, que ni las mayores riquezas del mundo están ajenas ni salvas, y también son tendientes a desaparecer. Hasta la corona Inglesa fue atacada por una nueva reina. Hay un chite que dice que va a ser la única corona que el príncipe Carlos va a conocer en su vida.

La realidad actual, aceptada o resistida, denuncia a las personas egoístas y prejuiciosas que señalan con el dedo a quienes no quieren aceptar la idea del cuidado del otro a través del cuidado de uno mismo. Saca del centro de la escena a quienes creían soberbiamente poderlo todo. Entran en juego la solidaridad y la cooperación como elementos indispensables para el desarrollo humano, un desarrollo que obliga a potenciar un sentido de pertenencia con la raza, y un sentido de pertinencia con la tarea de mayor envergadura que pudimos afrontar en la vida: la del cuidado de todos. El sistema colaborativo vino para instalarse, y los Psicólogos Sociales sabemos muy bien de que se trata. 

Nada más acertada para estos tiempos, que las palabras de nuestro querido Pichón, quien nos dejó una frase tan usada y nunca tan acertada como hoy: “En los tiempos de incertidumbre y desesperanza, es imprescindible gestar proyectos colectivos desde donde planificar la esperanza junto a otros”. 

La concepción de grupo y de agrupabilidad, tomó de repente un valor casi sagrado. Entender y ponernos completamente tras las filas de un mismo objetivo en común, se convirtió en una necesidad de subsistencia. Quien no entiende el objetivo y se posiciona en alcanzarlo, boicotea la vida, boicotea la existencia, ataca a su par, al mismo miembro de este gran grupo humano que habita en el mundo. Hoy el mundo es un gran grupo operativo produciéndose, donde podemos ver claramente el desarrollo e intercambio de roles y funciones que al analizarlos en profundidad dejan al desnudo esas necesidades encubiertas con materialidades banales, consumistas e intercambio de poder. 

De golpe dejamos la cultura del envase tan bien descripta por Chomsky, y de ser seres descartables como decía el gran Galeano. Los padres volvieron a ser padres y los hijos, hijos. El adulto responsable, y el niño un ser frágil y en construcción a quien cuidar. Los educadores volvieron al rol de educar y las familias al rol de contener. De golpe lo descartable se convirtió en esencial.  De golpe comienza un gran cambio en la concepción del sentido de solidaridad y cooperación. De golpe frente a este gran proceso masivo empezamos a sentir, pensar y hacer de otra manera.

Empezamos a buscar nuevas respuestas a nuevos paradigmas que faciliten nuestro proceso de construcción subjetivo. Potenciamos el intento de resolver lo inconcluso y por sobre todas las cosas, nos damos cuenta frente a este gran salto cualitativo, que estamos constantemente en movimiento, como una gran espiral dialéctica, en donde nada es fijo y eterno, en donde nada es total y absoluto, y por sobre todas las cosas comenzar a entender que no podemos seguir viviendo de la forma “normal” a la que estábamos acostumbrados. Lo natural dejo de ser normal, y ahora nos volvemos a preguntamos ¿Qué es lo normal?

Estoy seguro que en los próximos meses, nada va a ser igual que antes. ¿Cómo te estas preparando? ¿Por dónde transita tu proceso de cambio?

César Covi
https://linktr.ee/cesarcovi 

lunes, 23 de marzo de 2020

Recomendaciones Psicológicas para afrontar la pandemia

GUÍA BÁSICA 

Desde la Facultad de Psicología de la UBA se ha elaborado la siguiente guía básica para conducirse en esta emergencia: cómo protegerse y cómo afrontar esta situación desde el punto de vista psicológico. 




SENTIMIENTOS Y PENSAMIENTOS ASOCIADOS AL CORONAVIRUS: 

La situación nueva de pandemia dispara estados de ansiedad. El elevado nivel de incertidumbre que acompaña esta situación precipita y mantiene un estado de captación ansiosa que constituye la preparación frente a una amenaza nueva y desconocida. La situación vinculada con la pandemia es un estresor que puede incidir en nuestra calidad de vida. Algunas de las emociones que podemos estar sintiendo ante esta situación son: 

Miedo: a perder la salud, a las posibles consecuencias de la enfermedad, a la falta de recursos, a la falta de insumos básicos. Es posible sentir miedo ante una situación que se percibe como nueva y amenazante. Es posible que pensamientos como “me puede pasar a mi” o “puedo contagiar a mi familia”, emerjan. Frente a ello pueden aparecer pensamientos negativos asociados a la muerte propia o de la familia, así como también temor a contagiar a los seres queridos y provocarles un daño. Estos sentimientos pueden generar tanto reacciones funcionales como disfuncionales. Dentro de las reacciones funcionales es posible que aparezcan conductas creativas, actividades formativas o recreativas. En el caso de las reacciones disfuncionales que pueden incrementarse -aquellas conductas que implementamos para regular nuestras emociones negativas-, encontramos como ejemplo consumir noticias compulsivamente, entre otras. 

Frustración: esta situación puede provocar una sensación de pérdida de libertad, de dificultad en llevar adelante proyectos y actividades personales. Puede haber pensamientos del tipo “no puedo hacer lo que hago siempre”, “no puedo terminar mi trabajo”, “quiero salir y no puedo”. Frente a esta situación novedosa estamos obligados a ser pacientes y debemos generar nuevos hábitos. 

• Enojo: suele ocurrir cuando experimentamos la sensación de que está ocurriendo un hecho injusto. Puede haber pensamientos del tipo de “el gobierno tendría que haber cerrado antes, esto no es mi culpa” u “otras personas no respetan la cuarentena y se aprovechan”. Lo que puede provocar conductas irresponsables como salir de casa o iniciar pleitos. Es importante recordar la importancia de realizar las denuncias por los medios oficiales y no exponerse a situaciones violentas. 

Ambivalencia: es posible sentir alivio por estar en casa pero también emociones como miedo, frustración o enojo. Puede suscitarse en pensamientos del tipo “ahora puedo hacer lo que nunca hago. Aunque quisiera saber cuándo terminará todo esto”.

Desorganización: el hecho de no poder continuar con la propia rutina es un factor que desorganiza nuestra estructura; ya que perdemos la sensación de control. Es importante recordar la capacidad que tenemos para reorganizar una nueva estructura. 

Aburrimiento: el aislamiento provoca que nuestra posibilidad de vincularnos para compartir tiempo con otros se reduzca significativamente; con lo cual nuestras actividades de ocio y esparcimiento disminuyen significativamente. En este sentido, pueden aparecer pensamientos del tipo “¿ahora qué hago?”, “¿cuándo podré salir a divertirme?”. Es importante utilizar los medios digitales que tenemos a nuestro alcance para seguir manteniendose en contacto. Tenga presente que es una situación transitoria y la conducta de respetar las indicaciones es en sí misma una acción muy valiosa para usted y toda la comunidad. 

Tristeza: esta situación puede darse por la ruptura de la cotidianeidad. También puede agravarse con el aislamiento y por tener contacto reiterado con noticias negativas. Pueden aparecer pensamientos del tipo “no tengo ganas de hacer nada”. Tenga en cuenta que es una situación transitoria y que el propio esfuerzo por respetar las regulaciones es lo que permitirá que finalice lo antes posible. No deje de compartir estos sentimientos con las personas con las que comparte su hogar o con otros a través de medios virtuales. 

• Sentimiento de soledad: la falta de vinculación puede provocar una sensación de soledad y agravarse especialmente en aquellas personas que viven solas. Pueden aparecer pensamientos del tipo “me siento solo”, "qué hago si me pasa algo". Es importante tener en cuenta que otros están pasando la misma situación y que puede ser posible establecer nuevas formas para vincularnos. Quizás con personas a nuestro alrededor (vecinos, comerciantes de la zona, etc.) con las que no solemos relacionarnos o también a través de medios virtuales que hasta ahora no habíamos utilizado. 

• Sensación de encierro: el aislamiento puede hacernos sentir encerrados y agobiados. Pueden aparecer pensamientos del tipo “quiero salir a la calle y juntarme con gente”. Recordar lo transitorio de esta situación y la posibilidad de realizar otras actividades pendientes en el hogar es importante para utilizar recreativa y productivamente el tiempo. 

Ansiedad: la situación puede provocar sensaciones desagradables en relación a la incertidumbre. A su vez, pueden aparecer conductas y pensamientos que busquen huir de la realidad. Pueden aparecer pensamientos del tipo “voy a dormir hasta que termine esto”. Es importante intentar mantener una rutina, establecer una serie de actividades para realizar durante el día y separar un espacio del mismo para el esparcimiento. 

Estas emociones pueden tramitarse identificándolas, aceptando y cambiando aquellas conductas que interfieren con el afrontamiento de esta situación. Identificar implica observar y comprender nuestros pensamientos y emociones.

UNO PUEDE TENDER A TENER PENSAMIENTOS COMO LOS SIGUIENTES: 

"No pasa nada, esto no me va a afectar, están exagerando". 

Estos pensamientos, que pueden calmar a una persona lo llevaran a tomar conductas de riesgo, exponiéndose a sí mismo y otros. La conducta también modula las emociones. 

"Es catastrófico, no lo van a poder controlar, estamos totalmente desprotegidos".

La emoción es la desesperanza y su aparición dificulta que nuestra conducta se mantenga estable, ya que si nada sirve no tiene sentido hacer nada. Es importante identificar esta emoción para comprender que la misma nos hará más difícil generar una nueva rutina y respetar las normas sociales. 

"Debo aprovechar esta situación para hacer todo lo que tengo pendiente, debo ganar tiempo".

La emoción suscitada es la ansiedad de que algo se está perdiendo. Es probable que nos lleve a estar hiperactivos, al agotamiento y al sentimiento de fracaso. Establecer metas resulta una buena estrategia en esta situación, pero es esencial que éstas sean realistas; ya que imponer metas muy exigentes contribuirá a generar un sentimiento de que uno no rinde lo que debería. 

Monitorear constantemente el número de infectados y fallecidos confirmará un sesgo negativo que incrementará nuestro malestar y hará más difícil que podamos mantenernos regulados. La aceptación de esta situación implica tomar estos fenómenos imponderables como parte de la naturaleza y estar más en contacto con el presente sin hacer proyecciones a las posibles consecuencias de esta situación.

RECOMENDACIONES Y CONSEJOS PARA AYUDAR A CONTROLAR LA ANSIEDAD EN RELACIÓN AL CORONAVIRUS:
• Mantener los horarios del sueño.
• No sobreexponerse a noticias y consultar solamente fuentes confiables (organismos oficiales, instituciones prestigiosas) y en momentos del día establecidos (por ejemplo, al mediodía o a la tarde, y no tanto al despertar o antes de dormir). 
• Aunque no vaya a salir de su casa, quitarse el pijama o la ropa de dormir para evitar la sensación de discontinuidad y poder organizar los ciclos del día. 
• Proponerse aprender algo nuevo a través de tutoriales o cursos online, hay muchos gratuitos y de calidad. 
• Hacer una rutina de ejercicios físicos periódica en casa, siempre tomando en cuenta que es una situación especial. 
• Continuar accediendo a la naturaleza y a la luz solar siempre que sea posible. 
• Alimentarse bien y mantenerse hidratado. 
• Mantener sus redes sociales de contención emocional con sus familiares, amigos y personas de confianza a través de medios digitales. 
• Limitar los grupos de chats que difunden noticias, muchas de ellas falsas o erróneas ya que promueven pensamientos negativos y catastróficos y le imponen a nuestra mente un sobreesfuerzo.
• Ser considerado con uno mismo, con sus estados emocionales, teniendo presente que los cambios de rutina tan abruptos, la incertidumbre y la amenaza de la pandemia afecta nuestro estado emocional por más saludables que seamos. Considerar que esto mismo le ocurre a los demás, por lo tanto, intentar ejercitar la tolerancia con nosotros mismos y con los demás. 
• Las personas somos seres rutinarios, sociales y valoramos la previsibilidad. Tengamos presente que la pandemia en pocas semanas alteró todo esto.
• El cambio implica desarrollar conductas flexibles y adaptativas a esta situación con la finalidad de afrontarla positivamente. 
• El armado de nuevas rutinas es un desafío, requiere flexibilidad y tener en cuenta que es un esfuerzo el cambio de rutinas muy abrupto. 
• Si se tienen hijos o menores cercanos, es importante hablar con ellos. Converse sobre la información oficial sobre el coronavirus en un lenguaje adecuado a la edad y de manera honesta. Recuerde que la familia y los afectos observan nuestras emociones y comportamientos. Un buen ejemplo de comunicación acerca de la importancia de la higiene de manos está disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=H6EMAreCOYE
• Los niños tanto como los adultos requieren mantener espacios de juego y divertimento que promuevan emociones positivas. 
• Si vive en espacios reducidos y en familia no los sobreexija con tareas. Tenga presente que respectar la cuarentena es ya un esfuerzo en sí mismo y como tal es valioso. Converse en familia sobre el sentido altruista de las conductas responsables para que tengan sentido los esfuerzos. 
• Buscar ayuda adicional. Si se siente muy nervioso, triste, ansioso o que la situación afecta alguna esfera de su vida, busque un profesional de la salud mental. Siempre con la finalidad de encontrar modos constructivos de manejar la adversidad.


MATERIAL DE CONSULTA:
 • American Psychological Association (APA, 2020). Five Ways to View Coverage of the Coronavirus. https://www.apa.org/helpcenter/pandemics 
 • Colegio Oficial de la Psicología de Madrid (2020). Recomendaciones Dirigidas A La Población Para Un Afrontamiento Eficaz Ante El Malestar Psicológico Generado Por El Brote De Coronavirus-Covid 19. https://www.copmadrid.org/web/img_db/comunicados/2020/recomendaciones-dirigidas-a-la-poblacion-para-un-afrontamiento-eficaz-ante-el-malestar-psicologico-generado-por -el-brote-de-coronavirus-covid-19-5e6782284ec74.pdf 
 • Ministerio de Salud (2020). El Gobierno dispuso la suspensión de clases, licencias para mayores de 60 años y el cierre de fronteras por 15 días para minimizar la transmisión de COVID -19. https://www.argentina.gob.ar/noticias/el-gobierno-dispuso-la-suspension-de-clases-licencias-para-mayo res-de-60-anos-y-el-cierre 
 • Ministerio de Salud (2020). Salud difunde nuevas recomendaciones para minimizar la propagación del coronavirus COVID-19. https://www.argentina.gob.ar/noticias/salud-difunde-nuevas-recomendaciones-para-minimizar-la-propagacion-del-coronavirus-covid-19 
 • Ministerio de Salud (2020). Comunicado Oficial: Destacados. 14 de Marzo de 2020. https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/14-03-20-reporte-diario-covid-19.pdf 
 • Ministerio de Salud (2020). ¿Qué podemos hacer para cuidarnos? Información sobre el coronavirus, recomendaciones del Ministerio de Salud de la Nación y medidas de prevención. https://www.argentina.gob.ar/coronavirus/cuidarnos
 • Organización Mundial de la Salud(2019). Preguntas y respuestas sobre la enfermedad por coronavirus (COVID-19). https://www.who.int/es/emergencies/diseases/novel-coronavirus-2019/advice-for-public/q-a-coronaviruses 
 • Organización Panamericana de la Salud (2020). Recursos de información relacionados con el nuevo coronavirus. https://www.paho.org/arg/index.php?option=com_content&view=article&id=10430:coronavirus&Itemid=226 
 • Organización Panamericana de la Salud (2020). Coronavirus Disease (COVID-19). https://www.paho.org/en/topics/coronavirus-infections/coronavirus-disease-covid-19 
 • Organización Panamericana de la Salud y Organización Mundial de la Salud (2020). COVID-19. Recomendaciones. 11 de Marzo de 2020. https://www.paho.org/arg/index.php?option=com_docman& view=download&alias=453-covid-19-recomendaciones&category_slug=2019-ncov-1&Itemid=624 


Para la confección de esta guía se utilizó información proveniente del Ministerio de Salud de la Nación, Organización Mundial de la Salud (OMS), Medical Weill Cornell Center, NIH (National Health Institute).